Un sitio web dedicado a Ceferino Namuncurá? Por qué? Para qué? Es un sitio “oficial”? Lo hizo un sacerdote? No es idolatría dedicarle un sitio a un Santo? A ver si podemos echar un poco de luz y responder estas y otras preguntas

Primero hay que aclarar que formalmente Ceferino no es aun un Santo. El proceso por el que la Iglesia declara a una persona Santo es largo -el de Ceferino comenzó en 1944- y tiene tres etapas. El 22 de junio de 1972 el Papa Pablo VI lo declaró Venerable, que es el título que se le da a una persona cuando se reconoce que vivió virtudes heróicas. Cuando además de haber vivido virtudes heróicas la Iglesia acepta un milagro obtenido por la intercesión del venerable se lo beatifica, o sea, adquiere el título de Beato. En el caso de Ceferino esto ocurrió en 2007. El 6 de julio de ese año el Papa Benedicto XVI aprobó el decreto sobre el milagro de curación atribuido a su intercesión (link) y el 11 de noviembre se realizó la ceremonia de beatificación (LINK). Ceferino es, por lo tanto, un Beato. Se requiere un segundo milagro obtenido luego de la beatificación para que sea declarado Santo, más allá de que muchos de sus devotos ya lo consideren como tal. Como siempre es mejor terminar lo que se empieza por lo que es importante que quienes hayan recibido un milagro por la intercesión de Ceferino lo comuniquen para aportar a la causa de su canonización. Ese es uno de los motivos de este sitio.

Pero, cuál es la importancia de los Santos? los Santos son para nosotros los cristianos un modelo, “un estímulo a seguir el mismo camino, a experimentar la alegría de quien se fía en Dios, porque la única verdadera causa de tristeza e infelicidad para el hombre es vivir lejos de Él” (Benedicto XVI, Homilia de la misa de Todos los Santos, 1/11/2006). Es por eso, principalmente, que los veneramos. Y aquí es importante aclarar la diferencia entre venerar y adorar. Muchas personas ven las devociones a los Santos, o incluso a la Virgen, como una forma de idolatría. La idolatría es adorar una a una persona o imagen considerada divina -es decir, considerar que dicha imagen ES Dios-. Los cristianos no adoramos a los Santos, los veneramos por sus virtudes, por su ejemplaridad. Tener la imagen de un Santo no es idolatría, es algo similar a tener la foto de alguien querido o admirado: una forma de sentirnos más cerca. Los Santos NO son Dios, tampoco son genios ni tienen poderes para conceder milagros o gracias. Todos los milagros o gracias vienen de Dios, los Santos interceden por nosotros.

Veamos un poco de dónde viene esto. Ya el Concilio de Trento (1545-63) había declarado que debía invocarse a los Santos como intercesores ante Dios; esto es una expresión de la comunión de los Santos que mencionamos en el Credo y que representa, básicamente, la unión entre Dios y los miembros de la Iglesia, tanto los vivos como los muertos. Todos formamos un solo cuerpo, la muerte no corta los lazos sino que estos se hacen más fuertes justamente por la comunicación entre unos y otros. Los Santos interceden por nosotros ya que gozan de la presencia de Dios y, en ese sentido, están más íntimamente ligados a Él, (cf Lumen Gentium, 49). Por eso, no le rezamos A los Santos sino CON ellos; el destinatario final siempre es el mismo: Dios.

Entonces, por qué Ceferino, si no es un Santo? Es que, independientemente del título formal, Santo o no, la vida de Ceferino “ilumina nuestro camino hacia la santidad”, como dijo Benedicto XVI el día de su beatificación.

"Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud" (Mc 10,42-45 )

La vida de Ceferino es una perfecta puesta en acción de este precepto, sintetizado en su deseo de “querer estudiar para ser util a mi gente”. Un deseo en el que se mantuvo firme hasta el final a pesar de los sacrificios y renuncias (cf Lc 14, 26) teniendo siempre el estímulo de un incondicional amor a Dios (cf Mt 22, 37). Los testimonios refieren permanentemente su humildad, alegría, devoción y actitud servicial para con los demas.

Ceferino, al igual que los Santos, es un modelo de vida acorde al trazado por Jesús en el Evangelio y, por medio de su intercesión nos permite “avanzar con esperanza y humildad en nuestro camino de perfección cristiana” . (Benedicto XVI, Angelus de la misa de Todos los Santos, 1/11/2008). Nos muestra que la santidad -que no es otra cosa que imitar a Cristo- es alcanzable. Ser Santo no es un privilegio para unos pocos escogidos sino que es algo a lo que todos estamos llamados por el mismo Cristo: "Sed perfectos como Mi Padre es perfecto" (Mt 5:48).

Su origen mapuche, que no resignó tras abrazar el cristianismo, promueve además un actual mensaje de tolerancia e integración ,"Ceferino lleva sobre sus espaldas la humillación de una raza vencida, marginada, discriminada, y el estigma de ser indígena. Pero siguió su camino de mapuche y de cristiano sin resentimiento, sin rencores, sin victimismo, caminando con dignidad hacia el destino que el Señor le preparaba" (Ricardo Noceti, La sangre de la tierra). A la vez, (re)valoriza a la Naturaleza ya que la Tierra (“Ñuque Mapu”) tiene una importancia vital para la comunidad mapuche (“gente de la Tierra”). Testimonios dan cuenta de que siendo aun un niño enfrentaba a los mayores durante las cacerias para evitar que mataran más animales de los necesarios para el sustento. Los devotos toman la posta: durante la peregrinación realizada en Chimpay en 2012 la problemática ecológica tuvo un lugar central: "La creación, don de Dios y casa de todos" fue el lema.

Además, Ceferino es para muchos una presencia muy cercana, en el espacio y en el tiempo. No solo vivió hace poco más de cien años, y fue “vecino” que caminó la misma tierra, las mismas calles, el mismo colegio; sino que también enfrentó vicisitudes con las que podemos identificarnos independientemente de que las hayamos vivido o no: sea la pobreza, la humillación y la enfermedad o ser el “chico nuevo” de la clase (en una clase donde TODO, hasta el idioma es nuevo!). Y no solo en lo malo, los testimonios de quienes lo conocieron resaltan su permanente sonrisa, la alegría de las vacaciones en el campo, el amor por la familia y el recuerdo de la Patagonia. Muy distinto de los Santos “clásicos” que muchas veces nos resultan ajenos con sus biografías que rayan lo fantástico y a los que conocemos por viejas representaciones artísticas en lugar de fotos y relatos de primera mano.

Una presencia cercana que va más allá de lo religioso, “es evidente que quien va hacia Dios no se aleja de los hombres sino que se hace realmente cercano a ellos” (Deus caritas est, 42). Ceferino está muy cerca, forma parte de la cultura argentina a traves de expresiones que van de estampillas, calendarios y grafitis hasta canciones, libros y películas. Esta cercanía moldea una devoción muy particular uno de cuyos momentos más importantes y multitudinarios es la peregrinación que se realiza cada año en su Chimpay natal el día de su cumpleaños. Comienza al despuntar el sol con una rogativa mapuche conducida por un lonco ("jefe") tras la cual se realiza la peregrinación propiamente dicha que culmina en una misa multitudinaria. Del evento participan creyentes y no creyentes. Algunos hacen pedidos, otros agradecen. No todos intervienen en la misa, muchos acampan, comen algo... a muchos les alcanza simplemente con estar ahí, estar con el amigo Ceferino, en su tierra, y de esa forma estar más cerca del misterio de Dios.

“Ceferino, hijo de Dios, hermano de todos”, el lema de la ceremonia de beatificación resume el “por qué”: Ceferino se nos presenta como un modelo cercano de virtudes a imitar que nos recuerda que la santidad está al alcance de todos.

Por último, sobre el sitio en sí... Este sitio no fue realizado por un sacerdote ni por comisión de la Iglesia o una parroquia en particular. Es la obra personal de un devoto de Ceferino y tiene como objetivo la difusión; para que los que no lo conocen puedan empezar a hacerlo y para que los que lo conocen tengan un lugar de encuentro en la red y materiales para profundizar ese conocimiento y compartir siempre teniendo en claro que el fin último es Cristo y el Evangelio.

Como cristianos estamos llamados a difundir el Evangelio a toda la creación (cf Mc 16, 15) e Internet es un medio ideal para hacerlo. En noviembre de 2012 el Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Mons. Claudio María Celli, señaló en una entrevista que las redes sociales son un punto de encuentro para la sociedad y que es un desafío para la comunidad hacer resplandecer la belleza de nuestra Fe a través de los medios de comunicación, las redes sociales e Internet. donde los católicos de hoy deben “buscar en qué medida y en qué forma pueden hacer para que la palabra de Jesús resuene en estas redes cómo los discípulos del Señor que miran con su corazón a Jesús y el Evangelio para anunciarlo”.